Los principales secretos sexuales que las mujeres ocultan a los hombres

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No siempre les excitan las mismas cosas, ni todas las posturas son igual de placenteras para ambos ni alcanzan los orgasmos a la misma velocidad de hecho ellas apenas lo consiguen 6 de cada 10 veces. Ya sea por tapujos socialmente interiorizados, por mera vergüenza o porque vean conveniente satisfacer a sus hombres en la cama, las mujeres suelen ceder bastante a las necesidades de sus parejas y son muchas las que ven frustradas sus fantasías sexuales por no verbalizar sus verdaderos deseos. Mientras deciden compartirlos con sus parejas, Trina Boice recoge en NewsOk algunos de los secretos que, en su opinión, las mujeres se callan y podrían animar las relaciones sexuales. El papel delpornochacho En opinión de Boice, lo primero que los hombres deberían aprender es que los juegos sexuales comienzan mucho antes de llegar al dormitorio, incluso mientras hacéis tareas tan sencillas como fregar los platos antes de iros a la cama. Por mucho que 50 sombras de Grey haya podido influir en las preferencias y apetencias sexuales femeninas, no es lo mismo estar sometida en la cama —que, normalmente, se entiende como un juego— que a las tareas del hogar. El problema es que muchas féminas aseguran que preferirían hacerlo en la oscuridad porque no se sienten a gusto con su cuerpo, pero no lo van a decir. El problema es que para ellas esas imperfecciones siguen ahí y no se sienten lo suficientemente atractivas como para disfrutar en la cama si ellos pueden verlas. De hecho, los nervios y la tensión incluso pueden hacer que sea doloroso, cosa que rara vez le ocurre a un hombre.

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Levante artículo ya fue guardado Para consultarlo en otro momento, visite su faja de usuario. Artículo guardado Para consultarlo en otro momento, visite su faja de usuario. El artículo no pudo ser guardado, intente nuevamente Portada Fuera estaba amaneciendo. Debían ser las 6 de la mañana del viernes y yo seguía encerrada en la apartamento. Con Paul era sencillo. Ya me había acostumbrado a complacerlo. Después, a medida que la conversación fluía debía decirle que lo deseaba, que quería estar con él a solas, que me moría de ganas de adeudar sexo con él, para llevarlo al show privado. Luego, él tomaba las riendas y me hacía sus peticiones: tócate, grita mi nombre. Foto: Jaiver Nieto.