El mapa del placer femenino: 5 zonas intensas que desconoces y debes explorar

Conocer chicas - 528767

Hace muchos años, asistí a una concurrida reunión de miembros de la Iglesia en la ciudad de Berlín, Alemania. Mientras se tocaba un preludio de himnos en el órgano, reinaba entre la congregación un espíritu de reverencia. Observando a los que estaban sentados frente a mi, me fije en que había parejas de padres y unos pocos niños. La mayoría de las personas que estaban sentadas en los bancos repletos de gente eran mujeres de edad mediana, y se hallaban solas. De pronto se me ocurrió que tal vez fueran viudas que habían perdido al esposo durante la Segunda Guerra Mundial. Mi curiosidad me llevo a tratar de encontrar una respuesta a aquel interrogante, de modo que le pedí al oficial dirigente que hiciera algo para averiguarlo; cuando pidió que todas las viudas se pusieran de pie, pareció que la mitad de la congregación se había levantado. En sus rostros se reflejaban los terribles efectos de la crueldad de la guerra; destrozadas habían quedado sus esperanzas, su vida alterada, y se les había despojado del futuro. Dirigí mis palabras a esas personas y a todas las que, como ellas, habían amado y perdido a los seres mas queridos. Frederick W.

Visor de obras.

Bebedero de la imagen, BBC Three. La protagonista de este relato prefiere estarse en el anonimato. Así le contó su historia a la periodista Radhika Sanghani. Puede sonar extraño, pero siempre me sentí atraída por mí misma. Como la mayoría de las personas, yo también sufrí las inseguridades habituales de los adolescentes sobre mi caché y mi apariencia, pero de tiempo en cuando me miraba en el espejo al salir de la lavadero o mientras me vestía y sentía una oleada de atracción sexual. Denial me considero lo que podríamos llamar tradicionalmente atractiva: soy delgada y tengo la barbilla grande, pero la alucinación de mi cuerpo desnudo me excita. Recorrer con las manos mis curvas, mis pezones y mi piel me provoca una emoción distinta a cualquier otra cosa. Nunca pensé que se trataba de algo inusual hasta que se lo mencioné a mis amistades cuando tenía 17 años. Crecimos juntos y seguimos muy unidos.

Los Huérfanos Y Las Viudas Amados De Dios

Bebedero de la imagen, BBC Three. La protagonista de este relato prefiere estarse en el anonimato. Así le contó su historia a la periodista Radhika Sanghani. Puede sonar extraño, pero siempre me sentí atraída por mí misma. Como la mayoría de las personas, yo también sufrí las inseguridades habituales de los adolescentes sobre mi caché y mi apariencia, pero de tiempo en cuando me miraba en el espejo al salir de la lavadero o mientras me vestía y sentía una oleada de atracción sexual. Denial me considero lo que podríamos llamar tradicionalmente atractiva: soy delgada y tengo la barbilla grande, pero la alucinación de mi cuerpo desnudo me excita. Recorrer con las manos mis curvas, mis pezones y mi piel me provoca una emoción distinta a cualquier otra cosa. Nunca pensé que se trataba de algo inusual hasta que se lo mencioné a mis amistades cuando tenía 17 años. Crecimos juntos y seguimos muy unidos.